Compartiendo una nueva experiencia misionera en Colombia

Daniel P

Hace unos meses atrás P. Lin Antezana y P. Daniel Pacheco, llegamos a Colombia, somos sacerdotes de la Provincia de Bolivia que estamos haciendo una nueva experiencia misionera  en esta provincia. Llegamos con mucho entusiasmo misionero, por el intercambio que facilitaron nuestros provinciales, queremos enriquecernos de toda la experiencia que tienen nuestros cohermanos en los equipos misioneros, para luego poder apoyar y fortalecer el equipo misionero de nuestra provincia.

Desde que llegamos fuimos muy bien recibidos, para la familia redentorista no hay fronteras, eso lo experimentamos aquí, porque sentimos esos lazos de hermandad que nos une a esta provincia, agradecidos con ellos por su apoyo en tierras bolivianas por más de quince años, especialmente en nuestro Vicarito de Reyes, dejando plasmado con sus vidas el anuncio de la Copiosa y Abundante Redención a los pobres.

La provincia de Colombia cuenta con cuatro equipos misioneros itinerantes, con estadía en diferentes departamentos del país, para cubrir así todas las necesidades misioneras que de ellos requieran todas las parroquias. Por año, estos equipos misioneros tienen dos encuentros programados, de formación, programación y evaluación, nosotros llegamos a participar del primero, es una experiencia muy interesante el tema de formación fue en torno al jubileo de la misericordia, tema muy acertado para nosotros los que estamos en contacto con la gente especialmente en el sacramento de la reconciliación, mostrar a la gente como nuestro Padre Dios tiene entrañas que nacen desde su corazón para amarnos y perdonarnos.

Después de unos días de formación programamos y fuimos participes de la misión inter-equipos, realizada en el departamento del Cauca, muy alejado de la capital Colombiana, donde viven muchos hermanos campesinos, la misión se realizó en la Parroquia de San José de Balboa, en la provincia del mismo nombre, una parroquia muy extensa con más de 70 pueblos pequeños y alejados unos de otros, y solo hay dos sacerdotes diocesanos que atienden a estas comunidades, gente muy rica en su fe, dispuestos a recibir de corazón el anuncio del evangelio, y compartir con los misioneros; aunque desprovistos de ayuda gubernamental, para mí fue una experiencia muy enriquecedora la gente me hizo sentir: Hijo por sus cuidados y atenciones, Padre porque estuvieron muy atentos a las enseñanzas y temas preparados para esta misión, padre por haberles ayudado con los sacramentos especialmente con el de la reconciliación y por ese gran don que tienen y es el de pedir consejo para seguir adelante con su vida, Cristiano al renovar mi sacerdocio por la vivencia de esa fe humilde y sincera que manifestaron siempre.

Un mes intenso y cansador pero todo eso superaba el amor de la gente para con nosotros y como nos esperaban en sus pueblos y casas al iniciar las jornadas misioneras. Se clausuro la misión con la celebración de la Eucaristía en la Parroquia central precedida por el Obispo de esta diócesis y el acompañamiento de centenar de fieles, que alegría es renovarse uno mismo en estas misiones que a lo largo de estos meses tendremos.

Pasada la misión, nos fuimos a Buga la mayor parte de los misioneros a colaborar por Semana Santa, en el Santuario más grande y concurrido de Colombia, el “Señor de los Milagros”, otra experiencia muy formidable, ya que todos los días se recibe a más de un centenar de peregrinos venidos de todas partes, es loable el trabajo que realizan nuestros cohermanos en el santuario, mencionarlo sería otro tema, lo que a mí me toca, es la atención a los penitentes, en las muchas horas en el confesionario y en la celebración de la Eucaristía, doy gracias a Dios por permitirme renovarme en torno a estos acontecimientos que estoy viviendo aquí en Colombia y agradezco a los cohermanos de esta provincia por todo ese desprendimiento para con nosotros. Nuestro compromiso personal es apoyar con todas las experiencias vividas aquí en nuestra provincia de Bolivia a la que agradezco de antemano por su confianza y colaboración. ¡Que Dios les Bendiga!

 P. Daniel Pacheco Vargas CSsR.