Fiesta de San Alfonso: Mensaje del Superior General

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”. (Luc. 4, 18-19)

Queridos Hermanos, Hermanas, Asociados y amigos de los Redentoristas,

Un saludo a todos ustedes en esta fiesta de San Alfonso María de Ligorio, nuestro cohermano, hermano y fundador de la Congregación del Santísimo Redentor. Me dirijo a ustedes desde Scala, donde voy a celebrar el día de la fiesta en la gruta en la que María se le apareció y le habló a San Alfonso en los inicios de nuestro Instituto. Junto con las Hermanas Redentoristas de Scala y algunos miembros aquí de otros diez monasterios, los recordaremos a todos ustedes en nuestra celebración.

Al celebrar la fiesta de San Alfonso hoy, recordamos que estamos en el medio del Año de la Vida Consagrada. Como Francisco nos invita, miramos al pasado con gratitud, vivimos el presente con pasión, y abrazamos el futuro con esperanza.

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Aquí en Scala, hay muchos recuerdos de nuestra historia que están a mi alrededor. Con gran gratitud a Dios, celebramos que Alfonso respondió generosamente a la llamada a dar su vida para la abundante redención. También damos las gracias al celebrar los 150 años del Perpetuo Socorro, y los 150 años de la misión en Surinam.

Celebrando con los hermanos y hermanas de todo el mundo, es obvio que seguimos viviendo hoy la misión con pasión y generosidad. Que San Alfonso nos haga profundizar y dirigir esta pasión al servicio de los pobres y abandonados. Que nuestra pasión por la Buena Nueva nos ayude a ser abiertos a la voz de Dios en el Sínodo sobre la Misión de la Familia, y el extraordinario Año Jubilar de la Misericordia.

Mientras nos preparamos para nuestro Capítulo General n. XXV, abrazamos el futuro con esperanza. Dios, que nos ha bendecido durante muchos años, y que está con nosotros en el momento presente, seguramente nos acompañará en el futuro – dondequiera que nos puede conducir al seguir al Redentor.

Que San Alfonso contínue inspirándonos y nos enseñe cómo vivir al máximo nuestra vida consagrada y la misión. Que nuestra Madre del Perpetuo Socorro nos acompañe en todo lo que hacemos. Que Dios bendiga a cada uno y a cada comunidad para que podamos ser fieles al dar nuestras vidas por la redención abundante, y proclamar el Evangelio siempre de nuevo!

 

Vuestro hermano en el Redentor,

 

Michael Brehl, C.Ss.R.

Superior General